- La segunda vuelta presidencial de 2025 dejó cifras inéditas desde 1990: José Antonio Kast obtuvo un arrollador triunfo sobre Jeannette Jara, marcando la derrota más amplia sufrida por un candidato de izquierda en democracia y consolidando un escenario de fuerte polarización política en el país y en La Araucanía.

La segunda vuelta presidencial de 2025 quedará registrada como uno de los hitos más determinantes del Chile postdictadura. No solo por el contundente triunfo de José Antonio Kast, sino por la magnitud de la derrota de la izquierda, que alcanzó niveles nunca antes vistos desde el retorno a la democracia.
Con el 100% de las mesas escrutadas, el candidato del Partido Republicano obtuvo el 58,16% de los votos, frente al 41,84% de la abanderada comunista Jeannette Jara, en una elección marcada por el voto obligatorio, el desgaste del actual Gobierno y una ciudadanía que optó mayoritariamente por un giro radical respecto del oficialismo.
En las segundas vueltas presidenciales en Chile, nunca un candidato de izquierda había sido derrotado por una diferencia tan amplia. En 2017, Alejandro Guillier cayó frente a Sebastián Piñera por poco más de nueve puntos; en 2009, Eduardo Frei perdió por apenas tres; y en 1999, Ricardo Lagos incluso logró imponerse por un estrecho margen.
Sólo Michelle Bachelet logró una histórica cifra de casi 24 puntos de diferencia sobre Evelyn Matthei en 2013. El 16,32% de diferencia entre Kast y Jara convierte esta elección en una verdadera paliza electoral para el progresismo puro y duro, sin equivalentes en los últimos 35 años.
Polarización total y fin de los “moderados”
El resultado no es casual. El proceso comenzó a gestarse en las primarias del oficialismo, donde la centroizquierda tradicional —PPD, DC, PS y PR— fue prácticamente borrada del mapa político, dejando paso a un proyecto identificado con el Partido Comunista, representado por Jeannette Jara, una de las figuras mejor evaluadas del gabinete del presidente Gabriel Boric.
En la vereda opuesta ocurrió un fenómeno similar: la derecha tradicional fue incapaz de articular una candidatura única y terminó fragmentada en la primera vuelta, lo que finalmente abrió el camino a la extrema derecha, que capitalizó el silente descontento social en materias clave como seguridad pública, economía y gobernabilidad.
El balotaje no hizo más que confirmar una tendencia que ya parecía irreversible desde la primera vuelta. En La Araucanía, el respaldo a Kast fue todavía más contundente. El presidente electo alcanzó un 68,92% de los votos, frente al 31,08% de Jara, consolidando a la región como una de las más favorables al proyecto republicano a nivel nacional.
Más llamativo aún fue su desempeño en las comunas con mayores índices de pobreza del país, según la encuesta Casen 2022. En tres de ellas, ubicadas en La Araucanía, Kast logró diferencias cercanas o superiores a los 50 puntos porcentuales: en Saavedra: el candidato de la oposición obtuvo 65% vs. el 35% de Jara; en Lumaco, Kast ganó con el 74,55% contra el 25,45% de la candidata comunista y, en Teodoro Schmidt, el republicano alcanzó el 74,32% de las preferencias, muy por encima del 25,68% de la oficialista.
Resultados que desafían los tradicionales clivajes electorales y evidencian un profundo quiebre entre las bases sociales más vulnerables y la izquierda gobernante.
Con el voto obligatorio nuevamente en vigor, el factor decisivo parece haber sido el llamado “sentido común” de una ciudadanía que, más allá de identidades partidarias, castigó duramente la gestión del actual Ejecutivo y optó por una alternativa de cambio radical.
José Antonio Kast asumirá como Presidente de la República el 11 de marzo de 2026, en un país profundamente polarizado, con partidos tradicionales debilitados y con el desafío mayor de gobernar un Chile que ya no cree en los consensos de antaño.