El drama que sufre un centenar de apoderados tras el término de convenio del jardín de U. Autónoma y JUNJI

  • Las familias critican la falta de planificación y de una estrategia de mitigación y advierten graves consecuencias para los infantes en su salud mental y emocional por el radical cambio que enfrentarán.

La Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco, anunció el término del convenio con JUNJI Araucanía que sustentó durante 16 años el funcionamiento del jardín infantil ubicado en calle Porvenir. Esta medida, que será efectiva a partir del 30 de abril de 2025, afecta a 124 párvulos distribuidos en cuatro niveles educativos: sala cuna, sala cuna mayor, medio menor y medio mayor. Entre los niños afectados se encuentran hijos de estudiantes, funcionarios de la universidad y familias de la comuna, generando preocupación y molestia entre los apoderados.

En reuniones realizadas el 18 y 19 de noviembre, las familias fueron informadas de que el convenio, que por años había permitido el funcionamiento del jardín, no sería renovado. Esto generó un profundo impacto, ya que al momento de matricular a sus hijos, nunca se les habría mencionado, la posibilidad de término del acuerdo.

Ana Lagos del Canto, vocera de los padres y apoderados del jardín infantil U. Autónoma de Chile, expresó su indignación: “El cierre del jardín no considera los sentimientos ni la estabilidad emocional de los niños. Es brutal lo que están haciendo con ellos, tratándolos como cosas que se pueden cambiar de lugar, sin pensar en las consecuencias para su salud mental”.

El jardín, que ha sido reconocido por su alto nivel educativo, actualmente cuenta con niños que presentan evaluaciones sobre el 80% de rendimiento. Los padres destacan además el cariño y dedicación del equipo educativo. “Los niños aquí son tremendamente felices. Muchos no quieren irse cuando los padres los retiran, y eso refleja el vínculo que han formado con sus educadoras y asistentes”, añadió Del Canto.

Sin embargo, las familias denuncian que el cierre del recinto vulnera los derechos de los niños, al interrumpir abruptamente su proceso educativo. Según los apoderados, esta decisión también afecta emocionalmente a los pequeños, quienes tendrán que adaptarse a un nuevo entorno educativo.

Falta de respaldo institucional

Los padres solicitaron información a JUNJI Araucanía y sostuvieron una reunión con la directora regional Andrea Fernández Toledo. En esta instancia, Fernández manifestó que la institución estaba dispuesta a mantener la subvención para los niños, pero aclaró que la continuidad dependía exclusivamente de la voluntad de la universidad.

Además, se les cuestionó por no incluir en el convenio una cláusula que asegurara la continuidad educativa de los niños en caso de término del acuerdo. Según Lagos Del Canto, la respuesta fue decepcionante: “Pensaron que la universidad actuaría de buena fe. Es una respuesta inaceptable que solo demuestra la falta de resguardo para nuestros niños”.

Los padres también recurrieron a la Superintendencia de Educación, pero recibieron una respuesta que calificaron como insensible. “Nos dijeron que los cambios son parte de la vida y hay que aceptarlos. Esa respuesta cosifica a nuestros hijos, ignorando el impacto emocional que esto tendrá en ellos”, señaló Lagos Del Canto.

Universidad sin voluntad de revertir la decisión

El 6 de diciembre, representantes de los apoderados se reunieron con Osvaldo Durán Vergara, secretario de la Fundación Jardines Infantiles de la universidad, quien fue enfático en señalar que la decisión es irreversible. Según los padres, Durán afirmó que “todo cambio trae ruido y hay que aceptarlo”, lo que reflejaría la falta de empatía de la institución hacia las familias afectadas.

En la reunión también se planteó la posibilidad de transformar el recinto en un jardín particular o un centro de terapia ocupacional, pero no se ofrecieron detalles claros sobre su futuro.

Los padres advierten que el cierre del jardín tendrá graves repercusiones en el bienestar emocional de los niños. Muchos de ellos ya han formado vínculos afectivos con sus educadoras y compañeros, y cuentan con rutinas que les brindan estabilidad.

Entre los afectados se encuentran niños con trastorno del espectro autista y otros que han enfrentado complicaciones de salud. Lagos Del Canto subrayó: “Este jardín es su segundo lugar seguro. Cambiarlos abruptamente no solo rompe esos lazos, sino que también afecta su desarrollo socioemocional”.

Una decisión cuestionada

La Universidad Autónoma ha destacado en su página web su compromiso con el desarrollo local y regional, además de promover valores como el respeto y la dignidad. Sin embargo, los padres consideran que el cierre del jardín contradice estos principios.

Finalmente, Lagos Del Canto concluyó: “Esta universidad está en proceso de acreditación, pero sus acciones demuestran una desconexión total con los valores que dicen promover. Lo que están haciendo con estos niños y niñas es inaceptable”.

Las familias afectadas continúan buscando soluciones y exigen a las instituciones involucradas que reconsideren la medida para garantizar el bienestar y la continuidad educativa de sus hijos.

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