- El equipo del Servicio de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Hernán Henríquez Aravena de Temuco empezó una huelga indefinida, denunciando una grave sobrecarga asistencial, contratos inexistentes y falta de recursos. La situación está afectando el tratamiento de centenares de menores de edad.

Una situación límite se vive en el Servicio de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Hernán Henríquez Aravena (HHHA) de Temuco. A través de un comunicado público y con pancartas en el frontis del hospital, el equipo profesional anunció el inicio de un paro de funciones a partir desde este lunes, porque acusan una grave crisis de recursos, sobrecarga laboral y precarias condiciones contractuales que enfrentan, que terminan repercutiendo en la calidad de la atención de los usuarios.
El servicio, que atiende a niños, niñas y adolescentes con necesidades urgentes en salud mental desde octubre de 2021, actualmente sostiene a cerca de 800 pacientes activos de toda la región y mantiene a otros 200 en lista de espera, todo con un equipo reducido de siete profesionales, que no han aumentado desde su inicio. A esto se suma la falta de materiales básicos, muchas veces costeados con recursos propios, y la dramática realidad de que habrían profesionales trabajando sin contrato, sin seguridad laboral y con sueldos bajos.
En el comunicado, el equipo señala que esta situación ha afectado gravemente la calidad y continuidad de los tratamientos. “Muchas atenciones se retrasan o no pueden realizarse con la frecuencia adecuada, afectando directamente a los niños, niñas y sus familias”, denuncian.
“Como equipo nos encontramos desesperanzados y hemos perdido la confianza, pues si bien las autoridades del HHHA hasta hace poco se habían mostrado llanas, comprensivas y com actitud de escucha activa al diálogo y a nuestras necesidades, lo cierto es que las acciones realizadas por estos no se condicen con los acuerdos previos y ‘disposición’ mostrada”, expresan los profesionales en la declaración pública.
El cartel que se exhibe en el ingreso al recinto hospitalario retrata con crudeza el escenario actual: 800 pacientes activos, 200 en lista de espera, 2 psicólogas, 2 terapeutas ocupacionales, 2 trabajadores sociales y solo 1 fonoaudióloga.
«Nos duele no poder ofrecer la atención que merecen nuestros pacientes y sus familias, pero seguimos comprometidos con nuestro trabajo», expresaron desde el equipo.
La situación es gravísima, considerando que, de prolongarse la movilización, podría desencadenar una eventual saturación total del sistema de atención de salud mental infantil en la red pública regional.